destacada

CALDERAS DE CONDENSACIÓN

LAS NUEVAS CALDERAS DE CONDENSACIÓN

Ya en 2013 el Real Decreto de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE) determinó que el tipo de calderas a instalar en las viviendas de obra nueva debieran ser calderas de condensación. Pero ha sido la nueva directiva 2009/125/CE del parlamento Europeo y del consejo la que ha establecido que a partir del próximo 26/09/15 en España y toda Europa cambie la normativa para instalación de calderas y sólo serán válidas la instalación de calderas a gas de condensación.

De este modo las calderas de gas comúnmente empleadas hasta ahora (calderas de gas atmosféricas, calderas de gas estancas o calderas de gas con bajo NOx) estarán sustituidas por las calderas de gas de condensación en aquellas viviendas de construcción u obra nueva. Pero ¿qué diferencia hay entre este tipo de calderas? Y ¿Por qué serán sustituidas por las calderas de gas de condensación?

foto texto

Tipos de calderas de condensación

Actualmente existen diferentes tipos de calderas de gas. Se trata del tipo de calderas que usan la energía producida por el vapor de agua en la combustión de gas entre las que se encuentran:

  1. Calderas de Gas atmosféricas:la cámara se encuentra abierta, por lo que el aire que participa en la combustión será el que se encuentre presente en la caldera. De este modo parte de los gases que son emitidos durante la combustión quedan perdidos entre los aires ambientales de nuestro hogar. Por lo que su eficiencia es menor y menos segura.
  1. Calderas de Gas estancas y calderas de bajo NOx: 
    Ambas son calderas estancas y se diferencian por la cantidad de óxido de nitrógeno  En el caso de las calderas estancas este óxido se emite en mayor cantidad por lo que las calderas estancas de bajo NOx resultan la opción más aconsejable entre estos dos tipos. Cualquiera de las dos son de las calderas más seguras debido a su cámara estanca, la cual no permite el consumo del aire del hogar. Tanto aspiración como admisión de gases son producidos desde el exterior.
  1. Calderas de gas de condensación:A diferencia de las anteriores este tipo de calderas son las más eficientes, pues no sólo son estancas sino que también son las únicas que reutilizan la energía proveniente del vapor de agua y a diferencia de las tradicionales, este tipo de caldera permite recuperar de forma parcial o total el calor perdido. Se trata por tanto de la mejor opción de caldera para el hogar y el preservamiento del medio ambiente.

Las calderas de gas de condensación son por lo tanto las calderas más eficientes, pero ¿Por qué van a ser estas las que sustituyan al resto? ¿Qué es lo que defiende la directiva?

La directiva 2009/125/CE sobre el diseño ecológico aplicables a los productos relacionados con la energía nace como respuesta de la Unión Europea para garantizar un suministro sostenible de energía con el objetivo de paliar los efectos del cambio climático.

¿Cuáles son las ventajas de calderas de gas de condensación?

Las ventajas de este tipo de calderas son sin duda alguna, mucho mayores que los pequeños inconvenientes puedan tener. Una de sus mayores ventajas es su alto rendimiento debido a que al tratarse de una cámara cerrada, sus pérdidas son mucho menores pudiendo alcanzar un rendimiento de alrededor de un 110% frente a un 94% en las calderas tradicionales. Otra de sus grandes ventajas es que son más responsables con el medio ambiente, debido a que son menos contaminantes por su alta eficiencia. Con menos combustible pueden obtener la misma o incluso más energía. Llegando inclusive a suponer un ahorro importante debido a su rango de modulación o vida útil debido a la potencia mínima requerida para su funcionamiento. Eso sí, como uno de sus inconvenientes se encuentra la posición necesaria de la chimenea la cual ha de situarse siempre en posición ascendente para evitar pérdidas por goteo al condensar y la necesidad de un desagüe cerca para su instalación.

 

destacada

COMO ELEGIR EL AIRE ACONDICIONADO

LLEGA EL CALOR:

COMO ELEGIR EL AIRE ACONDICIONADO QUE NOS INTERESA 

 

  • De aire acondicionado existen tres tipos: de ventana, portátil y ‘split’.
  • Lo primero: que sea de clase «A», más caro pero consume casi un 50% menos.
  • Por cada grado de más o de menos, el consumo puede variar en torno al 8%.

El calor del verano ya está aquí y para no sufrir en el interior de nuestra casa conviene tomar medidas. Para refrescar nuestro hogar la opción más inmediata es la de instalar un aparato de aire acondicionado. A la hora de elegir entre los muchos aparatos que nos ofrece el mercado hay que tener en cuenta una serie de factores relacionados con el consumo de energía y su eficacia.

Este sistema permite procesar el aire ambiente, enfriándolo, limpiándolo al momento de salir, mediante la circulación del aire. Los equipos de aire acondicionado funcionan mediante un fluido refrigerante. Este absorbe el calor de la estancia, evaporándose, para después recorrer el circuito de refrigeración hasta la unidad exterior y eliminar, así, el calor absorbido al condensarse después de su compresión.

Hay tres diferentes tipos de aparato de aire acondicionado:

  • De ventana: su principal característica consiste en su facilidad de adaptación a cualquier vivienda. Este climatiza únicamente la estancia en la que se encuentra instalado el equipo.
  • Portátil: este sistema tampoco dispone de unidad exterior, suponiendo un importante nivel de ruido mientras está en uso, pero apenas necesita instalación.
  • Split: consta de dos unidades, una interior y otra exterior. La interior se compone de evaporador, ventilador, filtro de aire y sistema de control; la unidad exterior, de compresor y condensador.

Este último es el sistema más vendido y dentro de sus modelos lo mejor será decantarse por la tecnología ‘inverter’. A diferencia de los equipos convencionales, este sistema adapta la potencia del compresor a los grados que precisemos en cada momento, pudiendo disfrutar siempre de una temperatura constante y un mayor confort. Además, esto significa una considerable reducción tanto en el recibo de la luz como en el ruido. Por estas ventajas, suelen ser más caros que los sistemas de climatización tradicionales.

De entrada, debemos tener en cuenta la clasificación energética del aparato. Los de clase «A» consumen casi un 50% menos de energía eléctrica. Sí, son más caros, pero a la larga merece la pena.
foto texto
También debemos tener en cuenta el tamaño de la vivienda, es decir, adecuar el equipo al espacio que necesitamos. Calcula los metros cúbicos de la estancia. Un espacio muy grande podría necesitar de más de un aparato­.

En verano, la temperatura de nuestra vivienda debe estar entre los 24ºC y los 26ºC. Pero independientemente de que por cada grado de más o de menos el consumo puede variar en torno al 8%, es importante saber que no es saludable que haya una diferencia térmica con el exterior superior a 12ºC.
En la práctica, se parte de la base de que son necesarias unas 100 frigorías por cada metro cuadrado que se quiere climatizar. Sin embargo, hay que tener en cuenta otros factores como la orientación de la vivienda, el aislamiento, etc.

 

Pros y contras

Las ventajas del aire acondicionado son múltiples: se trata de equipos aptos para todo tipo de viviendas y poseen diferentes formas de distribución del frío, pudiéndose ajustar a nuestras necesidades. Además, ofrecen la posibilidad de controlar la humedad de la estancia a refrigerar.

En el de split, al estar dividido, el condensador es mucho más silencioso que en el resto.

Entre sus inconvenientes está el hecho de que a la hora de cubrir la demanda de climatización de la vivienda, necesitaremos instalar otro sistema. Por no hablar de los inconvenientes estéticos y sonoros, sobre todo en el caso del portátil y el de ventana.